4 junio, Sancho Ramírez y Montearagón

El castillo de Montearagón antes de la restauración de los años 70 del siglo pasado (Foto Sicilia. Zaragoza)

4 junio 1094 – 4 junio 2021. Otro aniversario del fallecimiento del rey Sancho Ramírez. Fue el monarca que quiso conquistar Huesca para Aragón y murió en el empeño. Lo materializó dos años después su hijo Pedro I. Como elemento destacado en su plan, Sancho Ramírez ordenó levantar una castillo en una loma próxima a Huesca. Nacía Montearagón. Ahora, en el castillo abadía, está en pleno desarrollo una actuación para consolidar sus restos y dignificarlos. Hay tiempos de guerra y de paz, tiempos de destruir y de construir. Volvemos al Eclesiastés.

Accidente mortal de un navatero en el Isábena (1929)

El río Isábena a su paso por las proximidades de Roda

El Diario de Huesca, en su edición del 5 septiembre 1929, alertaba de «El peligro de las armas. Un navatero muerto». El titular venía a cuento porque al navatero Ramón Ballarín, mientras conducía madera por el río Isábena, se le disparó la escopeta que llevaba, falleciendo de la herida que se produjo en el vientre. Tenía 26 años, era natural de Esplús y vecino de Roda. El transporte de madera por el Isábena está documentado y pudo realizarse hasta la construcción de la presa de Barasona en el río Ésera del que era afluente. Esta obra hidráulica se realizó entre 1929 y 1932.

Recorte del suceso, publicado en la pimera página

Mensaje en una postal (Barbastro)

Postal «Recuerdo de Barbastro». Foto Peñarroya (Jaca)

Las postales son interesantes por su anverso y su reverso. La imagen que llevan impresa nos habla de un paisaje, una calle, un monumento, una persona, una tradición… Se puede saber el tiempo de su impresión por las características técnicas de la propia imagen, blanco y negro o color, ese edificio desaparecido hace años o la imagen que tanto culto tiene en un rincón determinado.

Esta que hay arriba nos habla de Barbastro. Lo hace con dos elementos muy importantes en su día, desaparecidos ambos por las reformas administrativas que se deciden periódicamente desde Madrid. El cuartel general Ricardos y el servicio de ferrocarril fueron dos pérdidas sensibles para Barbastro. El texto del reverso alude a la llegada de reclutas en el tren al cuartel general Ricardos. La misiva no está firmada ni fechada, pero por la edición de la postal –a finales de la década de 1960- cabe pensar en esos momentos. Debió mandarla en un sobre porque no hay dirección, sello o matasellos. Un soldado, en un momento de asueto vespertino en la cantina, escribe a su familia. Cuatro líneas para que sus padres sepan que está bien. La imaginación siempre permite estas licencias al leer una postal.

La máquina de la fotografía es una locomotora de la factoría Maffei. La compañía ferroviaria MZA compró entre 1903 y 1911 un total de 21 máquinas 2-3-2T. Lo incluye Pere Comas en su trabajo «Breve historia de la tracción vapor en M.Z.A.».

La imagen, del fotógrafo jaqués Peñarroya, recoge la salida de un convoy de la estación de Barbastro, cuando está a la altura del cuartel general Ricardos. Forma parte de una postal junto a una vista general del citado acuartelamiento. El maquinista, consciente del momento, se asoma para participar en la ceremonia.

Aunque no pone la fecha, podía ser de los años 60 de la pasada centuria. En el blog trenesytiempos.blogspot.com hay una locomotora de este modelo, la 232-0201 según numeración de Renfe, en la estación barbastrense. La imagen está fechada en junio de 1966. En esta década fueron retiradas de la circulación casi todas estas locomotoras, quedando unos pocos años más un pequeño grupo que fue fuelizado. En el libro «El ferrocarril de Selgua a Barbastro», de Andrés Botanch Callén, figura también alguna locomotora de esta serie, incluida esta de la foto de Peñarroya.

Las mochilas solitarias y la felicitación de un cumpleaños

Apeadero de Riglos, 1954-59. Ediciones Darvi, Zaragoza

Hay una fotografía del apeadero de Riglos con dos montañeros y sus mochilas en el andén, muy utilizada en distintos tiempos y publicaciones relacionadas con el ferrocarril. La que acompaña a estas notas debe ser del mismo día. Los montañeros dejaron el protagonismo en el andén a sus mochilas.

La fotografía ha servido para motivo de una postal, editada por el fotógrafo zaragozano Daniel Arbonés Villacampa, más conocido como Ediciones Darvi, nombre comercial de la empresa fundada en 1954 y que figura en esta postal (Carmelo Tartón, Los fotógrafos aragoneses). Lo interesante, aparte de la fotografía de Arbonés, es el uso que tuvo. Sirvió a su firmante, Aurora, para cumplir dos objetivos. Veamos.

Primero fue una felicitación: «muchas felicidades le deseo en el día de su cumpleaños en compañía de toda su familia y un abrazo a su mamá de Aurora. Agosto 11/8/59». Lleva una postdata, que sería el segundo objetivo: «el día que ustedes me digan iré a Madrid. Mamá está mejor pero tenemos que ir a Huesca, pero no sé qué día». La misiva está dirigida a la señorita María del Carmen…, domiciliada en una céntrica calle de Vitoria.

Hasta aquí lo que se ve. Las mochilas solitarias invitan a imaginar una historia, sobre todo si no se conoce que tenían dueño, como se ve en otra postal de esta serie. Y para soñar, nada mejor que leer el texto. Tal vez sea una señora que trabaja para la familia de la persona que cumple años. El detalle implica afecto, pero se mantiene el uso del usted. Madrid, Vitoria y Huesca forman un grupo urbano peculiar. Ya está. Una familia madrileña tiene sus orígenes en Vitoria, donde pasan el verano. El servicio de la familia es de Huesca y aprovecha la felicitación para ponerse a su servicio cuando haga falta. Me parece. Si no es así, me lo he pasado muy bien pensándolo y te invito a que te plantees una historia relacionada con el texto de la postal. Es un ejercicio curioso.

Apeadero de Riglos, 2019

Construcción del Gran Hotel en el balneario de Panticosa

Balneario de Panticosa en 1896 (foto publicada en 1898)

Una vista de conjunto del balneario de Panticosa fue una de las fotografías publicadas en el segundo volumen de la publicación «Panorama Nacional» de 1898. Entre los elementos de información que ofrece la foto es que el Gran Hotel estaba en obras. El 98 fue un año complicado para el país, pero en Panticosa se vivió, por lo visto, completando su oferta para atender al buen número de bañistas que llegaban de puntos bien distantes de la geografía española. El viaje se redujo bastante desde 1893, al entrar en servicio el ferrocarril hasta Sabiñánigo.

La foto debió hacerse en el año 1896. El Gran Hotel estaba en obras y todavía se ve la Fonda franco española, que fue destruida ese mismo año por un incendio. La fonda es el edificio con forma de «L» que hay a la derecha de la foto.

Firmaba la imagen «Muñoz, fot.; Lérida».  V. Muñoz fue el primer fotógrafo de Lérida que trabajó de forma sistemática las imágenes de exteriores. Su trabajo de comercializó, entre otras maneras, a través de las postales que editaba la empresa madrileña Fototipia de Hauser y Menet (https://quinalafem.blogspot.com/2012/04/126-victoriano-munoz-fotografia.html).

«Panorama Nacional» es una colección de láminas que reproducen fotografías de toda la geografía española en el momento de su publicación. Son edificios monumentales, civiles y religiosos; panorámica de ciudades; escenas de la vida cotidiana; pinturas y esculturas. Se agruparon en dos tomos, uno editado en 1896 y otro en 1898. El editor fue Hermegildo Miralles. Se imprimió en Barcelona.

Balneario de Panticosa en 2020

1928: cuando en Huesca se apostaba por la comunicación entre los periodistas aragoneses

Revista «Aragón», nº 28, enero 1928, pág. 9

El primer tercio del siglo XX estuvo muy animado en la prensa oscense. Cabeceras, nombres propios, competencia, asociacionismo profesional… Los periodistas oscenses estuvieron muy entretenidos. Poco a poco se profesionalizaban las redacciones, pasando del periodismo como segunda actividad a constituirse en la principal. Poco a poco. Los años 20 no fueron una excepción, siempre en función del momento político, que continuamente daba sorpresas.

La revista Aragón, editada por el SIPA, publicó en enero de 1928 un amplio artículo sobre el estado de la prensa aragonesa. Es muy interesante porque recogía la prensa urbana y la rural. Había colaboraciones de responsables de distintos diarios. Entre ellas figuraba la de Miguel Sánchez de Castro, director en ese momento del diario oscense La Tierra.

Sánchez de Castro reivindicaba la necesidad de unir a todos los periodistas para un mejor logro de sus objetivos, destacando el papel que jugaban en la sociedad: «convendría el tacto de todos, la inteligencia más perfecta entre los de una misma localidad, la comunicación de los de una misma región y de la patria para llegar a la confederación internacional, pues los problemas generales son idénticos, aunque las circunstancias de lugar y de tiempo las condicionen y concreten, y nada humano le puede ser ajeno».

El director de La Tierra planteaba la necesidad de crear una asociación de periodistas aragoneses: «esbozada queda la idea para que la recoja quien se crea autorizado para ello y convoque a los periodistas de nuestra región en Zaragoza el día en que se celebre ‘El Día de Aragón’, a ver si se logra la inteligencia entre los periódicos, se concretan los problemas regionales y se emprende la acción conjunta que nos lleve al triunfo de la Justicia y del Derecho». La cosa no tuvo un eco inmediato y habría que esperar a 1991 para ver constituida la Asociación de la Prensa de Aragón. Sánchez de Castro debió prever algo así, porque en el título indicó «por si cuaja». El artículo incluye otras cuestiones útiles para comparar cómo se veía entonces la profesión y cómo la ven algunos ahora.

Este es el artículo entero:

Aragón, nº 28, enero 1928, pág. 9

CABALLEROS DEL IDEAL

POR SI CUAJA

Se dice que la Prensa es el cuarto poder y yo opino que es el primero, pues unas veces recoge la opinión, otras la encauza, la dirige o la forma y siempre la determina y concreta, y de esa determinación brota la organización social, el Estado, que es el organismo que realiza las complicadas funciones de la vida de los pueblos.

El periodismo, pues, en interés social, no puede ni debe de ser empresa económica, sino empresa de ideales, aunque lo económico sea necesario para su vida, cosa, por otra parte secundaria, ya que asegurada la tendrá si es verdaderamente órgano de opinión.

El periodista, que lo que él sea será el periódico, debe de ser un idealista, en el más amplio sentido de la palabra, tener sólida cultura y templada voluntad para dedicarse al sacerdocio que acepta voluntariamente en favor del progreso humano.

Por lo que entiendo que a tales fines convendría el tacto de todos, la inteligencia más perfecta entre los de una misma localidad, la comunicación de los de una misma región y de la patria para llegar a la confederación internacional, pues los problemas generales son idénticos, aunque las circunstancias de lugar y de tiempo las condicionen y concreten, y nada humano le puede ser ajeno.

Esbozada queda la idea para que la recoja quien se crea autorizado para ello y convoque a los periodistas de nuestra región en Zaragoza el día en que se celebre «El Día de Aragón», a ver si se logra la inteligencia entre los periódicos, se concretan los problemas regionales y se emprende la acción conjunta que nos lleve al triunfo de la Justicia y del Derecho.

Miguel Sánchez de Castro

Director de La Tierra.

Huesca y Diciembre de 1927.

La ermita que tornó en pilaret y refugio de pastor

Pilaret en la ermita de San Vicente de Lascuarre

Lascuarre es una localidad ribagorzana, cabecera de un municipio que merece una visita detenida. Será en varios plazos para poder recrearse en cada parada. La página web de su ayuntamiento incluye el listado de referencias. El núcleo en sí, el castillo de los moros, casas dispersas por el entorno, el castillo de la Millera en lo alto de la sierra o la ermita que tornó en pilaret y refugio de pastor forman una sugerente guía de paseo. Hoy nos quedamos aquí.

En el camino que va de Lascuarre a Luzás, casi enfrente de Casa Visalluga, están las ruinas de un primitivo templo (tal vez románico) dedicado a San Vicente. Al lado de la pista, entre carrascas, ofrece una imagen bien distinta a la que tenía cuando fuera consagrado. Era un edificio de pequeñas dimensiones, ábside semicircular y planta rectangular. Todo propio de una construcción según pautas románicas. Pero no está claro que lo sea.  Francisco Martí, en su blog sobre el románico ribagorzano, recoge esta ermita pero cree que «es una muestra más de la supervivencia de formas románicas en la arquitectura popular más allá de su época». Manuel García Omedes, en su blog sobre románico aragonés, considera que «por su aspecto, bien pudo ser edificado en las postrimerías del XI».

Ábside de la ermita de San Vicente de Lascuarre

El tiempo es implacable con la arquitectura si el mantenimiento no es el necesario. Una iglesia construida para que una comunidad celebre el culto puede acabar siendo un montón de escombros, cuya memoria se ha perdido o permanece por un topónimo.

En este rincón de la Ribagorza la ermita de San Vicente de Lascuarre ha seguido un camino diferente. En un momento determinado, al desaparecer el uso religioso y arruinarse la obra, se levanta con sillares del templo un pilaret (peirón o pairón en otros lugares). Es un sencillo monolito, coronado por una hornacina con la imagen de un santo o una virgen. Podría pensarse que aquí se dedicaría a San Vicente, como titular que era del templo románico. Francisco Martí, en su blog sobre pilarets de Ribagorza, indica que aprovecha «quizás lo que fue una espadaña». De cualquier manera, es una agradable sorpresa que nos espera junto al camino de Lascuarre a Luzás.

Restos del ábside de San Vicente de Lascuarre

En 1985, el termómetro bajó en Huesca a los -13 grados tras una fuerte nevada en la víspera de Reyes

Foto de portada del 6 enero 1985 en Nueva España

El 5 enero 1985 cayó una espectacular nevada en toda la provincia de Huesca. El paso siguiente del temporal se produjo un día después. En la noche siguiente, el termómetro marcó casi 13 grados bajo cero en el observatorio de la Escuela de Vuelo sin motor de Monflorite.

En situaciones como la actual, según la edad que tengas, surjen recuerdos y comparaciones. En aquella ocasión el temómetro tardó 15 días en superar los 0 grados, si no me falla la memoria. Supongo que la foto de portada, que entonces no se firmaban, sería de Víctor Ibáñez.

Medio siglo del primer hundimiento de un polideportivo en Huesca

Nueva España, 6 noviembre 1970, página 2

Hoy, hace 50 años, se desplomó la estructura de hormigón que iba a dar forma al pabellón polideportivo que se construía junto al parque «Miguel Servet», en el centro de Huesca. Como suele pasar en estos casos, he localizado la noticia en el diario local Nueva España buscando otra. Y ya que la había encontrado, he repasado el ejemplar del diario oscense correspondiente al 6 de noviembre de 1970.

No había foto del suceso ni referencia escrita en la portada. En la página 2, información local, a dos de las siete columnas que componían el periódico, se informaba del hecho. Había caído, no había víctimas y enseguida llegaron al lugar las autoridades. Todas sin excepción, a juzgar por el listado. Poco más. Al día siguiente, la cosa iba ya por las gestiones de la fiscalía.

Sagarillo y la pandemia de perder lo que tenemos

Arriba, arco en mayo 2018. Abajo, en octubre 2020

El arco de acceso a la primitiva iglesia de Sagarillo estaba muy deteriorado. La vida al aire libre es muy mala para una piedra como la de esta tierra. Pude fotografiarlo el 15 de mayo de 2018 en una soleada mañana.

La soledad actual había llegado hace unas décadas. Tras un tiempo de uso religioso, el muro de la portada acabó formando parte de otro edificio. Luego, la despoblación. Y ahora, la desaparición.

El arco no está en su sitio. Al ver la foto, Antonio García Omedes, responsable del blog sobre románico aragonés, apunta que, «viendo tu fotografía, creo que hay menos piedras caídas de las que debería de haber… puede haber sido un expolio».

Otra fuente consultada es la del autor del blog sobre despoblados de la provincia. Cristian Laglera: «Verano avanzado… un día recordé que hacía tiempo que no bajaba a Sagarillo y fui desde San Julián. Ese día no llevaba cámara de fotos, pues fue algo improvisado, pero ya lo vi así. Volví para fotografiarlo justo hace 10 o 12 días (octubre). Poco más te puedo decir. La última vez que estuve fue en 2015». 

Hay que reconocer que la visita a Sagarillo está más que justificada aunque no esté el arco, pero es una pena perder estas cosas por no haber prestado atención durante mucho tiempo. Podemos llegar, como hizo Laglera, desde San Julián de Banzo, por un camino que sale junto a un depósito de agua. O también desde Apiés, por el camino que deja el restaurado lavadero a la derecha. Siempre se transita por un camino de tierra. Hay más distancia a Sagarillo desde Apiés.

El 27 de mayo de 2018 publiqué en el Diario del Altoaragón un artículo titulado «Sagarillo: románico, minas y electricidad». Estuve hace poco otra vez y el comienzo podía haber sido el mismo: el río Flumen, junto al que reposan las ruinas de Sagarillo bajaba animado el 15 de mayo, fiesta de San Isidro. En este terreno había espacio para el trabajo agrícola.

La población está documentada en la Edad Media. La «aljama de Sagarillo» aparece en un documento del monasterio de Fanlo fechado en el año 1126, según recoge Ángel Canellas López en su Colección diplomática de San Andrés de Fanlo. A finales del siglo XVIII, tenía tres casas habitadas. Así lo indica Pedro Blecua, en su «Descripción geográfica de la ciudad de Huesca y todo su partido» (1792).

En 1973, el 5 de agosto, José Cardús publicó en Heraldo de Aragón un artículo titulado «Sagarillo, pueblo recién abandonado».  Llegó desde Apiés y vio las ruinas del pueblo. Tras ellas, un tozal en el que este viajero impenitente soñó que estuvo un castillo. Luego, observaba que no hay «ni una casa habitada, y todas, en ruinas, aunque con las puertas cerradas con llave». Comentaba que «en el solar que dejó la iglesia derrumbada he encontrado los cimientos del ábside románico mirando a Oriente». El templo conservaba en esos momentos la espadaña para una campana sobre uno de sus muros.

Ahora, la vegetación impide acercarse a las ruinas de sus escasas viviendas, muy arruinadas. Los árboles han recuperado el espacio que tenían hace siglos y que la comunidad humana que allí se estableció les había quitado. El plan de restitución del embalse de Montearagón contemplaba en su actuación 13 el «acondicionamiento de los restos de Sagarillo».

Entre los pocos restos que conserva actualmente esta aldea se encuentran los de su iglesia. Se sustancian en una de sus paredes que, según explican los hermanos Naval, «habiendo sido el muro norte del recinto, en posterior reconstrucción pasó a ser el muro sur de la nueva edificación levantada con tapial al norte de dicho muro». Esta descripción figura en su Inventario Artístico del partido judicial de Huesca, publicado en 1980. El primer edificio era románico y al mismo pertenece la portada con arquivoltas de desgastadas puntas de diamante que, con la reforma citada, pasó a figurar en el interior del templo. Comparando las imágenes, tiene elementos comunes con la que se conserva en la iglesia de San Julián de Banzo. (Y esta portada de las desgastadas puntas de diamante es la que no está en su sitio)

Canal de abastecimiento a la desaparecida central hidroeléctrica (2018)

Cardús Llanas vio, también, los restos de la central eléctrica que había aguas abajo de Sagarillo junto al Flumen. Ahora, estas ruinas serán la cola del embalse de Montearagón si el embalse alcanza su cota más alta. Una comunidad humana, una central hidroeléctrica, una regulación… Y una mina. Se menciona una «de cobre explotada por Enrique Burgton en 1675 y por Jaime Luzán al menos entre 1676 y 1678 en la localidad oscense de Sagarillo». La cita figura en el libro de Benedicto y Mateos sobre minería aragonesa en los siglos XVI y XVII, publicado en 2013.

Inmaculada Cuchí, en su artículo «Introducción a la minería medieval en el Alto Aragón: las minas de cobre de Santa Eulalia (Huesca)» (1996), habla de estas minas. Describe «tres galerías sin entibar… …, con arranque horizontal de roca viva en arenisca, de metro y medio de ancho por un metro sesenta de altura», iniciadas en una sala amplia excavada en la roca, «seguramente para ir depositando el material que se iba extrayendo de las galerías». Delante de las minas «se localiza una escombrera pequeña de escasa profundidad». No hay indicios de que se trabajara el metal en el entorno de la mina, según indicaba Cuchí en este artículo.

Hay referencias a minas de cobre en Sagarillo durante el siglo XIX y la pasada centuria. El Diario de Huesca, en su edición del 18 de mayo de 1905, menciona el registro de una «mina de cobre y hierro en Barluenga». El día 30 de agosto de 1906, en otro anuncio oficial, cita el registro de una «mina de cobre en Sagarillo (Barluenga)». Mi prudencia en el monte me ha impedido buscar la entrada  a la mina, pero allí está.

El Salto Roldán desde el camino de San Julián de Banzo a Sagarillo (2018)

Sagarillo merece un tranquilo paseo y el Flumen lo agradece con un sonido de vida que animó la de sus pocos habitantes durante varios siglos.