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La memoria de un rincón oscense

Plaza de los Agustinos, de la Constitución, de Calvo Sotelo y de la Inmaculada. También se le ha conocido como la plaza del Teatro. Nombres que ha tenido este rincón del centro histórico oscense, junto al Coso Alto y las calles Carderera y Loreto.

Esta postal está circulada con fecha 20 septiembre 1957  en el matasellos. El texto es un breve tuit analógico: «20 septiembre 1957, Recuerdo de nuestro paso por Huesca, P.P.T.». El destino de la misiva era la barcelonesa Rambla de Cataluña. Ya está. Puestos sello y matasellos, llegaría a su destino poco después.

Es una postal de Ediciones Sicilia, de Zaragoza, y lleva el número 40: «Huesca. Plaza de Calvo Sotelo». Está al fondo el teatro Principal y, a la derecha, la oficina principal de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja. Tras estas dos referencias, se ven diversas construcciones más sencillas. En el centro de la plaza figura la imagen de la Inmaculada que sigue presidiendo este espacio actualmente. Data de 1954 y es obra de Fructuoso Orduña.

Ahora que han sido remodelados pavimento y mobiliario, es curioso ver cómo estaba hace 65 años.

Imagen actual de la plaza de la Inmaculada

19 de mayo: hace cien años llegó el primer tren a Canfranc

El Diario de Huesca, 20 mayo 1922

Aunque al principio fuera en períodos estivales y luego con cortes por las contingencias históricas, el caso es que la línea Huesca- Canfranc cumple en 2022 cien años de servicio. La llegada de la primera locomotora a la explanada de Canfranc, entonces en obras, fue el 19 mayo 1922. Fue a las 12 horas, según recogía la prensa oscense. Encabezaba un convoy con personal y materiales para continuar las obras.

El 25 de julio de ese mismo año se inauguró y entró en servicio, provisionalmente, la línea Jaca-Arañones. Antes, en 1893, había entrado en servicio la línea Huesca-Jaca. Finalmente, el 18 julio 1928  se inauguró oficialmente la línea internacional de Canfranc. Luego vino la puesta en servicio de manera práctica.

En la fiesta de Santiago de 1922 se inauguró y entró en servicio, provisionalmente, la línea Jaca Arañones (como se llamaba en ese momento a la estación internacional). La Unión, en su primera página afirmaba, tras la ceremonia que, con esta inauguración, «se abre al servicio público la línea de Jaca a los Arañones». La primera locomotora que hizo este recorrido de manera oficial fue la número 3117 de la Compañía del Norte. Era una 2-3-0, según se explica en la Breve historia de la tracción de vapor en Norte. Había sido fabricada en 1911 en la factoría Hanomag, empresa alemana especializada en locomotoras de vapor y fundada en 1871.

Locomotora antes de comenzar el primer viaje Jaca-Arañones el 25 julio 1922. Foto De las Heras

Esta actividad se ceñía a los períodos estivales. Los semanarios jaqueses El Pirineo Aragonés y La Unión se hicieron eco de cada una de ellas. En octubre de 1922 año se suspendieron los servicios entre ambas estaciones. El semanario jaqués La Unión, el 12 octubre, informaba de que «por disposición superior se ha suspendido el servicio de ferrocarriles que durante el verano se ha realizado entre Jaca y la estación internacional de Canfranc».

El primer convoy ha llegado a la estación de Arañones el 25 julio 1922. Foto De las Heras

Este mismo periódico, el 3 mayo 1923, indicaba que «como adelantamos en uno de números de este año desde el día 1º de Mayo ha quedado restablecido el servicio de trenes entre Jaca y Arañones». En octubre de ese año, en su ejemplar del día 20 de octubre, El Pirineo Aragonés anunciaba la supresión de los trenes «que hacían servicio a la estación de Canfranc en Los Arañones».

No faltó a la cita el servicio estival Jaca-Canfranc en 1924. El Pirineo Aragonés anunciaba el 31 de mayo que «desde mañana comenzarán a funcionar el tren llamado tranvía, de cuyo horario ya dimos cuenta a los lectores, y los que ya circularon el verano último entre Jaca y los Arañones». Acababa con el otoño. Este mismo semanario publicaba el 18 octubre 1924 que «hace tres días que no funcionan los trenes de viajeros entre Jaca y la estación de Canfranc en Los Arañones». La suspensión se achacaba a que «la época invernal no produce suficiente rendimiento para atender los gastos» de este servicio ferroviario.

En 1925, el 28 de mayo, en La Unión se indicaba que, «por noticias que la Cámara de Comercio de Huesca traslada a su vocal de esta plaza Don Juan Lacasa nos enteramos que a partir del 1º del próximo mes de Junio se restablecerá la circulación de los trenes expresos números 253 y 251 y el tren ligero número 2.292 entre Jaca y Tardienta. Horario tren ligero sale de Jaca a las 6 y llega a las 22 (10 noche). Tren expreso: sale de Jaca a las 9. Aunque oficialmente nada se ha dicho del servicio de verano a Arañones suponemos que será el mismo del año pasado».

Un año después, en 1926, se anunciaba una nueva reapertura: «desde el próximo día 10 de junio circularán nuevamente los trenes Jaca – Canfranc-Arañones y viceversa». Se habla de atender «las naturales exigencias de la distinguida concurrencia veraniega». Se recogía en El Pirineo Aragonés el 29 de mayo.

La Unión, el 2 junio 1927, informaba de que «ayer quedó inaugurado el servicio de trenes de verano entre jaca y Arañones. No se tiene todavía noticia oficial alguna de cuándo empezará a circular el tranvía y rápido de Jaca – Huesca – Zaragoza, que tanto beneficia durante los meses estivales nuestra comunicación con las capitales citadas». El Pirineo Aragonés –el 4 de junio- también lo anunciaba, añadiendo que: «se efectuará, como en años anteriores, durante todo el verano y a las mismas horas, mañana y tarde». El Pirineo Aragonés -30 septiembre 1927- publicaba un nuevo cierre temporal de la línea Jaca – Canfranc para el 15 de octubre. También desaparecían otros servicios: «el expreso y ligero entre Huesca y Jaca seguirán funcionando hasta el día 22, quedando en dicha fecha suprimidos también». Luego llegaría 1928 y la inauguración oficial, aunque los servicios diarios tardaron un poco más en llegar.

San Nicolás de Bujaruelo, años 30

Tranquila imagen de San Nicolás de Bujaruelo en una mañana de colada, probablemente años 30 del siglo pasado por la firma que presenta la postal: Zerkowitz. Se ven tres edificios de esta «área de servicio» pirenaica. La era está perfectamente marcada (una señora extiende sobre la hierba la ropa lavada para que se seque), el puente sobre el Ara… testimonio de una forma de vivir que cambiaría pocos años después.

Está circulada bastante tiempo después. La postal lleva firma del 30 de agosto de 1952 y va dirigida a París. Cuenta la peripecia de una familia francesa que había pasado a España con la esperanza de realizar un periplo por nuestras montañas, pero el tiempo no les había acompañado. Pese a todo, regresaban «tres contents d’avoir vu un beau pays sauvage» (muy contentos por haber visto un país salvaje). Estos franceses acaban  encantados, como siempre, con el Pirineo español.

Las niñas se habían quedado en Gavarnie, en casa de Ginette, con Danièle la hija del señor… …y Catherine, la hija de Ginette. «Elles font une bonne equipe qui s’amuse beaucoup» (forman un buen grupo que se divierte mucho). Añade que el tiempo decidirá la continuidad de las vacaciones, pero de cualquier manera estarán en su domicilio a partir del jueves. Se despide con la mejor intención: «gros baisers bien tendres». Grandes besos muy tiernos. Su destino será Falgueyras, topónimo del municipio de Villeneuve sur Lot, departamento de Lot y Garona, región de Nueva Aquitania.

En el matasellos circular solamente se adivina, abajo, SCA y arriba, TO. Cabe pensar en Torla, Huesca, dado el motivo de la postal. Aparte del típico sello de la época, hay uno de 20 céntimos con un retrato del escritor Juan Ruiz de Alarcón, autor de «La verdad sospechosa».

La fotografía aparece firmada por Adolfo Zerkowitz, nacido en Viena en 1884.  Estaba en Marruecos cuando estalló la primera Guerra Mundial, en 1914. Tras un tiempo, pudo pasar a España, instalándose en Barcelona. Hizo muchas fotografías del Pirineo de Huesca en los años 30 del pasado siglo. Fueron comercializadas en forma de postal. Zerkowitz era un gran aficionado a la fotografía y el alpinismo, uniendo ambas en su trabajo. Fue un fotógrafo de postales y paisajes. Empezó en Cataluña hasta convertirse en uno de los mayores editores de postales de España. Falleció en 1972.

En el blog http://esmemoriaus.blogspot.com/2015/02/adolf-zerkowitz-1884-1972.html se explica que, «tras recorrer con su cámara a cuestas buena parte de la geografía catalana siguió fotografiando las montañas pirenaicas y fue así como llegó a tierras aragonesas. La provincia de Huesca, más concretamente el norte de la misma, fue testigo de sus continuos viajes en busca de unos paisajes que seguramente en más de un caso le debieron recordar los valles alpinos de su infancia. En el Parque Nacional de Ordesa encontró muy posiblemente uno de los entornos que más le fascinaron y buena muestra de ello fue la gran cantidad de fotografías de esos paisajes que llegó a editar en forma de postal hacia los años 30 del pasado siglo XX. Los pueblos de su entorno como Boltaña, Torla, Ainsa o Bielsa, también suscitaron el interés de este hombre».

El túnel de Canfranc casi acabado

La foto lleva la leyenda «Monte de Somport y vista general de los edificios del túnel de Canfranc» en la parte superior derecha. En la inferior izquierda se lee «Edición F. H. Jaca». En un lateral del reverso indica «F.H. Fotógrafo». Un trabajo del prolífico Francisco de las Heras, notario de ésta y otras obras destacadas de la línea internacional.

A la boca sur del túnel le falta la coronación, en la que figurará el escudo de España. Al fondo, a la derecha y en la parte superior se ve la cantera de la que se extraían materiales para las obras del complejo ferroviario. Un plano inclinado transportaba el material al pie de los trabajos

La imagen nos sitúa en torno a 1914-15 porque las obras del túnel parecen muy avanzadas, pero todavía no han llegado los trabajos al solar de la estación, cosa que ocurriría este último año.

La perforación del túnel de Canfranc desde la boca sur comenzó el 23 octubre 1908. El 13 octubre 1912 conectaron las dos perforaciones. La última piedra se colocaba el 19 octubre 1913 y el 21 febrero 1915 quedaba formalmente terminado a falta de algunos remates (datos extraídos del libro de Alfonso Marco «El Canfranc, historia de un tren de leyenda», 2017)

La promoción del Castillo de Loarre en 1917

En 1917 se publicó el libro que sobre el castillo de Loarre había escrito Ricardo del Arco. Aprovechando la coyuntura y el creciente interés de la sociedad por este fortaleza medieval, el dueño de la fonda de Loarre, Gregorio Visús, desarrolló una labor promotora de las visitas al castillo. Publicó una colección de 12 postales, formando un cuadernillo, con vistas interiores y exteriores de este conjunto religioso y militar. Además, informaba de la conveniencia de escribirle con antelación si se deseaba visitarlo. El Diario de Huesca se hizo eco de la iniciativa en su edición del 15 de febrero de 1917.

La foto que acompaña a esta entrada es la nº 10 de esa colección. En la parte superior del anverso se indica «Sala de la Reina». En el reverso figuran «G. Visus, editor» y «Clichés Arribas» en la parte inferior izquierda. En la parte superior, bajo el típico «Tarjeta postal», se indica que «para visitar el Castillo escríbase un día antes a Gregorio Visus. Fonda. Loarre».

La noticia íntegra decía así:

«Unas postales del castillo de Loarre. Todo cuanto sea divulgar y ensalzar las bellezas de nuestro sin par Castillo de Loarre, nos pareceré —y parecerá a toda persona culta—digno de todo elogio.Por eso hemos saludado con el mayor entusiasmo la hermosísima obra que acaba de publicar nuestro admirado amigo don Ricardo del Arco, sobre el Castillo de Loarre, como elogiamos hoy una bonita colección de vistas del Castillo, en postales, formando un cuaderno, que ha editado el activo e inteligente industrial de la villa de Loarre, don Gregorio Visús. Son doce tarjetas postales, muy bien tiradas, que ofrecen diversas vistas exteriores e interiores de la famosa fortaleza. Agradecemos al señor Visús el cuaderno que nos ha remitido y le felicitamos por esta prueba de buen gusto y de amor al Castillo de Loarre».

Castillo de Loarre desde la sala de la Reina en 2014

Cómo rentabilizar las fotos de una jornada de intensas nevadas

Francisco de las Heras sacó buen partido a esta fotografía de unas máquinas quitanieves actuando en Jaca en el invierno de 1915, que fue extraordinario en cuanto a precipitaciones del blanco elemento. El 5 de febrero salió publicada en el diario madrileño ABC. El texto que acompañaba a la imagen decía: «Temporal de nieve en Jaca. Dos máquinas exploradoras recorriendo la línea para dejar libre de nieve la vía, ayudadas por brigadas de obreros. El servicio ha estado paralizado ocho días (Foto F. de las Heras)».

No fue su único uso. Días después, el 13 de febrero de ese año 1915, El Pirineo Aragonés informaba de que «nuestro amigo el inteligente fotógrafo Sr. Las Heras ha tenido la feliz idea de sacar vistas nevadas de algunas calles de esta ciudad, formando con ellas un curioso álbum de postales, que seguramente merecerá el agrado de cuantos quieran admirar y conservar un recuerdo de la extraordinaria cantidad de nieve que nos ha regalado el presente invierno».

He visto esta foto como nº 20 de una colección indicando «20. Locomotoras quitanieves» y también –un poco  más pequeña- que decía «2. Jaca.- Máquinas quitanieves», que es la que figura en esta entrada. La primera formaba parte de un cuadernillo del que se podía extraer al llevar una línea de pequeños agujeros en la parte izquierda. La segunda parece, por el recorte que presenta, que formaría parte de una presentación de las fotos en acordeón. Por lo visto, de Las Heras hizo más de un álbum de postales con ésta y otras imágenes.

Viaje por el tiempo sin moverte de la mesa

Madrid, 13’30 horas, 17 marzo. Juan B. busca un restaurante sin turistas por el centro de la capital. Difícil. Pasa junto a uno y de reojo ve tras la cristalera varias mesas pequeñas. Hay gente de aspecto local comiendo platos sencillos: ensaladas o judías verdes. Otro cliente se relamía repasando todos los recovecos de un recipiente donde le habían servido el postre. Luego supo Juan B. que era helado de turrón. Había un matrinonio de mediana edad que resultó ser de la vecina Francia. El señor se equivocó en el menú. Juan B. lo imaginó por la cara que puso al ver el pincho de tortilla que sirvieron a otra cliente.

Gente local, comida casera… qué más necesita nuestro protagonista. Eran mesas con una o dos personas. Al acabar, el del helado de turrón conversó con la señora que había comido la ensalada de primero. Ambos hace tiempo que están jubilados. Se conocían y de la conversación se desprendían dos detalles. Uno, que un tercer anciano hacía tiempo que no aparecía por los lugares habituales que acostumbraba antes. Vaya. El otro era que el comedor de un determinado centro al que acudían no había abierto tras la pandemia. Se despidieron.

Pensaba Juan B. que este bar restaurante era centro social para ancianos cuando entraron unas señoras de mediana edad. Cinco. Pidieron unos pinchos de tortilla y lacón con tomate. Aquí es donde el francés se dio cuenta de que había pedido mal. Poco después llegó una pareja joven. Ella parecía de Europa central o del norte y él tenía rasgos orientales. Apenas hablaban castellano, pero pidieron lo que deseaban comer. O no. Porque el muchacho puso una cara muy gráfica demostrando que no sabía qué relación tenía lo que él había pedido con las judías verdes y taquitos de jamón que le habían puesto en la mesa. Le pasó como al francés.

Total que, durante la comida, Juan B. cambió de compartir espacio con gente mayor de gustos sencillos a hacerlo con gente más joven, con gustos taperos, o turistas de lejanos países. Un cambio espectacular en poco rato. Eso sí, los extranjeros no aciertan con el menú. Me parece (a mí).

P.D. Al parecer, Juan B. se decantó por las judías verdes, un lomo con patatas fritas y un flan. Todo muy casero.

«Más vías, que no doy abasto»

Estación de Huesca, 31 marzo 2022. Dos trenes de media distancia, tres locomotoras y un vagón bajo de obras con grúa para carga y descarga (me parece). Esta era la ocupación en la playa de vías de la estación de Huesca esta mañana cuatro minutos antes de las 10. Solamente faltaba el AVE. ¿Qué habrá pasado para semejante despliegue de material móvil?

Las Miguelas de Huesca en 1899

J. Sanz Barrio es la firma que figura al pie de esta fotografía del convento de las Miguelas y el viejo puente sobre el Isuela. Fue publicada en la revista «Instantáneas» el 11 de noviembre de 1899. El convento y el puente medieval son dos motivos muy habituales en los fotógrafos oscenses. El que le sustituyó está actualmente en fase de restauración tras mas de cien años de servicio

Un improvisado vagón del silencio

Ir en tren con gente joven (estudiantes universitarios, trabajadores de menos de 30 años…) puede ser como ir en el coche del silencio. Esto me pasó hace poco volviendo de Madrid a Huesca un viernes por la tarde. Salvo alguna excepción que leía en papel, la mayor parte de los viajeros lo hacían en tabletas o el navegador del móvil en un silencio absoluto. Debía ir cada una por cuenta propia. Uno de ellos colocó sobre la mesa abatible un pequeño trípode para sujetar su móvil y ver una película. Eso, sí, con sus auriculares.

La joven que viajaba a mi lado solamente habló cuándo le pregunté qué buscaba al verla mirar por todas partes. «El enchufe para cargar el móvil», me dijo. Pareció contrariada cunado le comenté que debía ser un coche de los primeros del AVE porque no tenía. Silencio.

Había un matrimonio joven con una criatura de pocos meses, pero la bendita apenas se movió en todo el viaje. Un pequeño más inquieto porque ya andaba tríaa de lado a su  madre coche arriba coche abajo, pero sin apenas decir ni pío. Impresionante.